La Naturaleza en general, en apariencia tan bella, y el mundo animal en particular, constatan con feroz evidencia la eterna lucha por la existencia que enfrenta a todos los seres vivos entre sí. Cualquier idílico escenario natural que admiremos de cerca se revela en su interior como «una palestra de seres atormentados y angustiados que sólo subsisten porque se devoran unos a otros; cada animal carnívoro es la tumba viviente de otros mil animales y su propia conservación requiere una cadena de martirios» (…) Schopenhauer, siguiendo a Voltaire, fue contundente al respecto: si el mundo es así se debe a que no puede ser peor; siendo tal como es, se mantiene justo en el límite necesario para que continúe existiendo; si fuera todavía más nefasto ya se habría destruido a sí mismo y no existiría. Por lo tanto, «este mundo es el peor de los posibles».
2657. Luis Fernando Moreno
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