Acabo de ver el documental The Beatles Get Back, ocho horas durante las que he podido observar a mi idolatrado cuarteto de Liverpool ejerciendo de terrícolas. Esto, lejos de haber disminuido mi admiración por ellos, no ha hecho sino apuntalarla. Me ha sorprendido, entre otras cosas, cómo eran capaces de transformar ideas aparentemente mundanas en auténticas obras maestras, en ocasiones en cuestión de minutos, aunque casi siempre consecuencia de su confianza y perseverancia; y lo que ha sido aún más sorprendente: sin darle a tamaña proeza apenas ninguna importancia. ¡Increíble!
Trabajar con Iban Arroniz, Planeta Antonio, Patxi Fernández de Retana y Xabier Baldeón ha sido para mí una experiencia igual de mágica y apasionante que la vivida a través del documental de Los Beatles. Eso sí, salvando las distancias: ya quisieran John, Paul, George y Ringo poseer el dominio del lápiz y el talento gráfico de Iban, Toñín, Patxi y Xabi. Solo espero que mi literatura haya estado a la altura de su arte.
Quien me conozca bien no se habrá sorprendido de que haya convertido un proyecto tan personal como El Serunomismo en un ejercicio colaborativo. Lo que sí es sorprendente, considerando mi afán por planearlo todo meticulosamente, es que no lo hubiera pensado con mayor antelación y que tan solo unas pocas semanas antes de la publicación del libro no tuviera una sola imagen gráfica: originalmente El Serunomismo no iba a contener ilustración alguna.
La idea surgió porque Arantza, mi mujer, me sugirió que enviase mis aforismos a algún periódico o revista para su divulgación. Mientras le argumentaba que era prácticamente imposible que me las publicasen, me vino la imagen de la obra de El Roto (soy muy fan) y fue así como se me encendió la luz: ¡Convertir mis frases en viñetas! Inicialmente pensé en mi padre para hacer los dibujos (padre e hijo, mano a mano, me hacía ilusión), pero no pude persuadirle. “Aita, mira el reloj. Son las 13:33. Es una señal divina”. “Sí –respondió mi padre– Dios te está diciendo: libra a tu santo padre de este cáliz”. Y ahí, tras un primer boceto de prueba, finalizó nuestra colaboración artística.
Para reforzar mi débil posición de cara a la prensa (no hay publicación que se precie que te ceda un espacio habitual si no eres alguien… y solo eres alguien si otros lo dicen), decidí inscribirme en el IX Premio Internacional José Bergamín de Aforismos. Transcurridos ya dos meses, no parece que lo haya ganado (sigo sin ser alguien ;-), pero el esfuerzo bien ha merecido la pena, pues a él le debo haber confeccionado El Serunomismo. Una de las condiciones del concurso era enviar entre 200 y 400 aforismos originales y de ahí los 399 presentados (133 x 3). Por cierto, para quien no me conozca o solo conozca mi faceta más racional (obviamente no es tu caso si has llegado hasta aquí en tu lectura), la numerología en general y los números 13 y 33 en particular me sirven de anclaje espiritual. Se trata, por definirlo de alguna manera, de un lenguaje que transciende lo humano. ¿Que qué significa esto? Solo Dios(a) lo sabe. Quizás algún día me lo explique.
Aprovecho la ocasión que me ha brindado el párrafo anterior para sugerir a los organizadores de concursos creativos un mejor trato al artista: no somos números. Esa práctica generalizada de no dar las gracias por la obra presentada y de ocultar la identidad de los finalistas (solo importa el ganador/a) no es de recibo. Esto es algo que he sentido desde crío. De hecho, mis proyectos Sane Society y Talent Seekers fueron una respuesta a ese desprecio hacia las personas creativas que no habían logrado despertar el interés de las empresas discográficas, editoriales, periodísticas, etc. El perdedor se merece más respeto.
La experiencia de trabajar en El Serunomismo con otros creadores me ha retrotraído a épocas del pasado. Siempre me ha apasionado rodearme de talento, particularmente de individuos que considero merecedores de un mayor reconocimiento del que la sociedad les ha brindado. Mi primera empresa, Von´s Recording Studios, tres estudios de grabación con espacios recreativos donde los artistas podían intercambiar ideas y socializar, fue ya un proyecto colaborativo que aunaba en un mismo espacio el talento de un amplio equipo de jóvenes productores, cada uno de ellos especializado en un estilo de música distinto. Profesionales anónimos que conmigo dejaron de serlo.
El hecho de que mis estudios fueran diseñados simulando unas cuevas naturales (lo que oyes) no fue casual. Si bien Von´s acabó convertido en un imán para discográficas y músicos de prestigio como consecuencia de algunos importantes éxitos conseguidos en las listas nacionales británicas, lo cierto es que fueron originalmente concebidos para atraer exclusivamente al talento underground (“bajo tierra”), aquel que escapaba al radar mainstream de las multinacionales. En mi siguiente libro autobiográfico, Von, cuento esta y otras historias en detalle (si te interesa, envíame un email y te mantendré informad@).
Ese espíritu de rebeldía o inquietud por que se haga justicia y se reconozca el talento oculto también pude ejercerla a través de mi sello Von’s Music y posteriormente, como ya he comentado, en Sane Society y Talent Seekers. Con ello quiero transmitirte que esta ha sido una constante en mi vida, hasta el punto de que he dedicado bastante más tiempo y recursos a promover las carreras de otros artistas que la mía propia, algo por lo que he sido recriminado por “los míos”, pero de lo que en absoluto me arrepiento, pues es inherente a mi persona. Mi necesidad de crear obras originales es tan fuerte como la que siento por dar a luz a nuevos proyectos colaborativos que persiguen un objetivo común, sean estos artísticos, literarios, musicales, tecnológicos o sociales. Mis campañas en Change.org son un ejemplo de esto último. Encuentro ambas facetas, al igual que mi manifiesto eclecticismo, complementarias y, en mi caso, igualmente necesarias.
La elección de los artistas que han participado en El Serunomismo no es casual. Si bien cada uno de ellos tiene una personalidad muy marcada y trayectorias bien distintas, para mí era evidente que existían fuertes nexos en común. Su pasión por la música, su necesidad de crear algo bello, su actitud atrevida e incluso irreverente y sus ganas de soñar y hacer soñar son solo algunos de ellos. Sabía que eran buenos, pero si soy sincero, me he guiado más por su personalidad y por mi intuición que por criterios objetivos basados exclusivamente en su calidad como ilustradores, hasta el punto de que en más de un caso su obra era prácticamente desconocida para mí. Permíteme que te los presente.
IBAN ARRONIZ y yo nos conocimos en el bar Dublín. Él quería leer Fracasado y me propuso un intercambio por su libro In no man´s land, diario ilustrado que elaboró en Nueva York. Iban es un artista consagrado. Por supuesto, él no aceptaría este calificativo y lo sustituiría por otro más preciso y menos pretencioso. Se me ocurre con-sangrado: ha llegado a pintar utilizando su propia sangre y si eso no es punk, que venga Johnny y lo vea!! Su obra ha sido publicada en el prestigioso fanzine Monográfico y su trayectoria expositiva, como artista y como comisario, es amplia, tanto en su ciudad, Vitoria-Gasteiz (Artium, Montehermoso…), como en otras importantes localidades: Berlín, Barcelona, Bilbao. Detallar su extenso currículum en tan poco espacio me resulta imposible, por lo que opto en su lugar por expresar lo mucho que me ha impresionado su ingenio, osadía y profesionalidad, además de la ya sugerida honestidad y rechazo a la impostura: “Von, conmigo no es necesario que actúes de manera protectora, como si fueras mi mecenas. A mí me basta con que me hayas sacado de la rutina y solo por ello: thanx mate!!!”.
PLANETA ANTONIO (Toñín para los amigos), ha sido desde hace ya muchos años mi absoluta debilidad, como artista y como persona. Admiro su manera unassuming y elegante de conducirse por la vida. Como su nombre artístico ya indica, Planeta Antonio es de otro planeta, un portento artístico y musical al que su entorno siempre hemos considerado un genio. Toño, sé que tu obra es extensa: innumerables dibujos, murales y retratos, escenografía de la obra Hablar es de bobos, de Sobradún, diseño de las salas Helldorado y La Herre, socio fundador de Activa Art Cooperantes, etc.; sin embargo, solo cuento con 13 líneas de texto y me vas a permitir que las que quedan las dedique a tu faceta musical. Fuiste el primer batería de Cicatriz en la Matriz, bajista de los Crines (ganadores del Premio Villa de Bilbao) y actualmente integrante de la banda Starsolo. Quiero que sepas que hay canciones tuyas de las que nuestro admirado Bowie se sentiría orgulloso. Por cierto, gracias una vez más por tu maravilloso cuadro del maestro que me regalasteis en mi boda. Lo observo todos los días y en él nos veo reflejados a los tres. ¡GRANDE!
PATXI FERNÁNDEZ DE RETANA es un ser de luz (“y de oscuridad”, añadiría él). De los cuatro es quien tiene un currículum menos definido (alguna escultura suya encontrarás en tiendas locales… minuciosos y sorprendentes trabajos), si bien no lo necesita, pues su propia persona rezuma arte por cada poro de su piel, característica esta que se refleja en todo lo que dice y hace. Patxi es un contador de historias nato, una persona inteligente y de extraordinaria sensibilidad, al tiempo que un desastre a la hora de gestionar su carrera: no le gusta correr y menos competir… prefiere tomarse la vida con amor y con humor. Quizás por ello nadie haya disfrutado y sufrido tanto con esta obra. Patxi ha visto en la confianza que he depositado en él una oportunidad para resarcirse, consciente de que no todos confiaban. Se equivocaban. Mientras escribo estas palabras Patxi se encuentra ingresado en la UCI tras una seria operación y, contrario a las malas lenguas a las que él tanto desprecia, me entregó su último dibujo el día anterior a que lo ingresaran. –Patxi, ¿cómo te definirías? –Soy un artista polivaliente –me respondió.
XABIER BALDEÓN es alguien con quien me une una gran amistad, forjada en habituales encuentros sociales, todos ellos memorables (él los hace memorables). Siempre que necesito un trabajo de diseño gráfico recurro a él, pues como habréis podido comprobar, es el mejor. Xabi se dedica desde hace décadas a esta profesión a la que ama y ese trabajo diario, riguroso, exigente e imaginativo, ha hecho que desarrolle un criterio fundamentado en la experiencia que infunde una gran confianza en todos sus clientes, entre los que se encuentran importantes empresas e instituciones públicas. Xabi sabe perfectamente lo que funciona y lo que no y cuándo y cómo aplicar el “menos es más” con gran maestría, lo que lo ha convertido en una autoridad en la materia. Ganador de los concursos Carteles de Fiestas de San Prudencio, El Mineral y Logotipo del Centro de Investigación en Envejecimiento, dos de sus logos fueron incluidos en el libro Los mejores logos made in Spain, de Màrius Sala, publicado por la acreditada editorial Index Book. Xabi también fue miembro fundador de la banda Crines y actualmente es el batería de los Búfalo Club.
Merece la pena aclarar que los ilustradores no han querido ver la obra del resto con el fin de evitar que su trabajo se viera contaminado, por lo que a fecha de hoy aún no se la he mostrado, excepción que he hecho con Patxi, entre otras razones porque iba a ser sometido a una complicada operación quirúrgica y no sabía cuándo lo volvería a ver. También quiero añadir que la interpretación que han hecho de mis textos ha sido libre. A cada uno de ellos le he presentado 133 frases mías para que elijan aquellas 11 que deseasen dibujar, sin dirección previa o intervención posterior alguna por mi parte.
Y ya que he dedicado este epílogo a compartir las motivaciones y entresijos del proyecto y a homenajear a sus integrantes, lo concluiré con una anécdota. Cuando ya había recibido la aceptación a mi propuesta por parte de los tres ilustradores (a Xabi no quise decirle nada hasta tener la obra avanzada), los convoqué para que se conocieran en mi antiguo barrio de L.A. el 1 de noviembre, día de todos los santos (no, Patxi, no de todos los demonios, de todos los santos!!!). Concretamente los convoqué en el Toba´s Tabern, que al estar cerrado por tratarse de un lunes, fue sustituido como lugar de reunión por el Kotarro (aprovecho para dar las gracias a Sergio del Toba, Alberto de La Tagliatella, Carlos del Kotarro, Fernando de Eker y Arantza de Ayala por su consabida generosidad).
Estando ya reunidos, un vendedor ambulante, habitual del barrio, me ofreció comprarle unos calcetines, a lo que accedí gustoso. Esos tres pares de calcetines, que para hacer la broma y romper el hielo entregué ceremoniosamente en concepto de anticipo a Iban, Patxi y Toñín (“este es vuestro adelanto a cuenta de futuros royalties”), son los “mismos” a los que los tres han hecho alusión en una de sus respectivas ilustraciones, un pacto entre ellos para devolverme la jugada y señal inequívoca de que el proyecto comenzaba con muy buen pie… el mismo buen pie con el que ha concluido un 13 de diciembre de 2021, concretamente 6 semanas, 399 aforismos, 33 ilustraciones, una portada e innumerables risas, viandas y copas después. ¡Gracias amigos! ¡Un placer!
VON

