Me suena lógica esa idea de que uno venga de un sitio que se supone que es la muerte, ocupe un cuerpo, ese cuerpo se acabe, se desgaste y uno regrese al lugar de donde vino. Es una creencia viva desde la antigüedad. A mí me fascina. Pero mis creencias siempre son un pulso. Puedo un día estar muy seguro de que es imposible semejante superproducción que es cada vida para que no se vaya a alguna parte después y al otro día no me parece tan claro que eso pase.
1923. Ricardo Silva
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