El amor des-objetiva la cosa o la persona percibida y al mismo tiempo des-subjetiva al perceptor, que deja de ver el mundo exterior con deseo o aversión, que no juzga, que deja de ser un yo cargado de emoción, sino que se descubre como elemento de una realidad dada, que no es un conjunto de objetos y de sujetos, sino una unidad cósmica de amor. (…) La muerte debe ser como esta transición de lo conocido (compuesto por los hábitos de toda la vida asociados a la dinámica sujeto-objeto) al hecho cósmico desconocido.
1833. Aldous Huxley
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