Suponga que le dan la opción de vivir 120 años. La mayoría de los que ahora leen estas líneas firmaría inmediatamente la tentadora oferta. Recuerde, sin embargo, que en los últimos 40 años de su existencia (14.600 días) podría tener dolores, problemas de movilidad y dependencia, demencia, degeneración macular, cardiopatías y otras enfermedades crónicas. Muy probablemente rechazaría la propuesta.
2083. Sandra López Letón
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