No soy un hombre que sabe. He sido un hombre que busca y lo soy aún; pero no busco ya en las estrellas ni en los libros, comienzo a escuchar la enseñanza que mi sangre murmura en mí. (…) Mi historia no es agradable, no es suave ni armoniosa como las historias inventadas; sabe a insensatez y a locura, y a ensueño. Como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse más a sí mismos.
884. Herman Hesse
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