No hay nada mejor que un político que anuncia una enfermedad mental o que se muere. Ese político sube siete escalones en el aprecio popular. También debemos reflexionar sobre eso: lo incómodo que nos resulta la gente viva y lo cómoda que nos resulta la gente muerta. Ahora todos podemos homenajear a Lorca, pero cuando Lorca vivía se lo quería cargar el 75% de los que le habían oído.
836. David Trueba
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