¡Por Dios! ¿Qué se sabe de la vida a los dieciséis años? Hasta los veinte, por lo menos, no se tiene una desorientación completa, y hay que esperar a los cuarenta para no entender nada. Al parecer, hacia los sesenta se da uno cuenta de que siempre estuvo equivocado.
796. Antonio Martínez
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