La creencia de que los humanos poseen un alma eterna mientras que los animales no son más que cuerpos evanescentes es un pilar básico de nuestros sistemas legal, político y económico. Por ejemplo, explica por qué es perfectamente correcto que los humanos maten animales para comérselos o incluso solo por diversión. (…) No existe una sola evidencia científica de que, en contraste con los cerdos, los sapiens posean alma.
424. Yuval Noah Harari
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