Cuando billones de moléculas de agua se conglutinan en el cielo, a esto lo llamamos «nube», pero no hay una conciencia de la nube que aparezca para anunciar: «¡Me siento lluviosa!». ¿Cómo, pues, cuando miles de millones de señales eléctricas se mueven en mi cerebro, surge una mente que siente «¡Estoy furioso!»? A estas alturas de 2016, no tenemos ni la más remota idea.
407. Yuval Noah Harari
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