Puede que tenga cara de idiota, pero no lo soy del todo: sé que estoy en la edad de morirme cualquier día, que es lo que uno tiene que hacer. Y no pasa nada: los pajarillos seguirán cantando. Apunte usted, buena mujer: hay que vivir como si fueras inmortal, que la muerte te pille viviendo y que, aunque sea el último día, plantes el manzano.
402. Miguel Rellán
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