Vemos similitudes sorprendentes y que la evolución fue en direcciones diferentes. Somos privilegiados porque podemos moldear nuestro entorno, pero este privilegio conlleva una responsabilidad. Conocer el cerebro de los simios, los mamíferos o las aves nos ayuda a comprender el nuestro, pero también a apreciar a las otras especies. Tenemos un conocimiento muy limitado (…) Ni siquiera sabemos mucho sobre las vacas o los cerdos, animales que nos rodean. Eso debería cambiar para apreciar mejor la ecología.
2887. Katrin Amunts
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