Hacerse mayor tiene muchos inconvenientes, pero también una gran ventaja: te va creando una saludable indiferencia. (…) pensar que tu futuro son 10 o 15 años ayuda una barbaridad, al menos a mí. Me consuela muchísimo, me llena de un estoicismo útil para soportar las adversidades y, sobre toto, me deja dormir por las noches en vez de estar angustiado pensando en el futuro. Digamos que yo ya estoy en fase de observación. Observar cuando las viejas pasiones se alejan, observar cuando los viejos impulsos ya no te zarandean, observar cuando tienes la vida resuelta, observar cuando lo único que te preocupa es contar historias, es un privilegio.
2575. Arturo Pérez-Reverte
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