La opinión más extendida en Silicon Valley es que las personas somos máquinas imperfectas. Gente como el investigador Dan Ariely lleva años diciendo que los humanos son tan propensos al error que no habría que confiarles tareas importantes. (…) las personas no son dignas de confianza, a excepción, claro, de un puñado de genios. Así que esos genios tienen que desarrollar tecnologías que compensen las carencias de las masas, controlando la actividad de los trabajadores o simplemente asumiendo sus tareas.
2482. Daron Acemoglu
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