Un hijo ya te saca de tu egocentrismo a la fuerza, porque te das cuenta de que tú no eres el principio y el fin del mundo, pero un nieto o una nieta lo que tiene es que te proyecta hacia un porvenir en el que tú sabes que no vas a estar (…) y eso también te enseña humildad, a decir “Bueno, es que no hay por qué estar siempre aquí”. (…) ¿Por qué eres tan importante que no te puedes morir?
2081. Antonio Muñoz Molina
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