La sociedad funciona cuando hay altruismo. Y el cuerpo también. Existe esa forma de ver el mundo dentro de nosotros. Las células se ayudan unas a otras para localizar a aquella que nos está dañando. La que cree que no está bien se saca de en medio, eso se llama apoptosis: se mata a sí misma. ¡Cómo se protegen! Es de un altruismo y de una generosidad asombrosa. Todo ello frente a la célula cancerígena que hace lo contrario: se sabe mal hecha, “no soy igual que la célula de la que vengo, y ahora va a venir un tipo que me va a destruir porque no hago bien mi trabajo, voy a ver cómo lo puedo engañar”. (…) El egoísmo acaba con lo mejor. Del cuerpo social y del cuerpo biológico.
2054. Julia Otero
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