Conviene no sólo crecer hacia lo alto o lo ancho, sino también hacia lo hondo, pensó el poeta Juan Ramón Jiménez mientras observaba el paisaje de las grandes ciudades. En medio de las especulaciones, las estadísticas y las cuentas de resultados, la poesía siempre tiene la debilidad de pensar en la gota de sangre de marinero que hay bajo las multiplicaciones. Esta imagen forma parte de la sabiduría de Federico García Lorca. Aunque el mundo es ancho y hostil, me empeño en seguir mirándolo de manera poética.
1955. Luis García Montero
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