Yo siempre les insisto a mis alumnos en clase, no siempre lo consigo, les pregunto en muchas ocasiones si han cambiado de opinión. Yo me dedico a enseñar filosofía política y nos topamos en muchas ocasiones con debates que son contemporáneos y yo siento que fracaso si no soy capaz de moverles la opinión, no para acercarles a mis intuiciones o a mis posicionamientos ideológicos, sino simplemente para enseñarles a cambiar de lugar, a entender que, bueno, algo que podía parecerles muy importante, puede someterse a crítica y podemos abandonar las certezas.
1828. Diego Garrocho
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