Ninguna nación que comete violencias aberrantes durante un conflicto reconoce que lo hace en defensa del mal. Tvetzan Todorov analizó está actitud psicológica: nos cuesta entender que horrores como los que sucedieron en la antigua Yugoslavia, en los campos de concentración del nazismo o en el gulag puedan relacionarse con la racionalidad humana. Queremos creer que son actos malvados, demoníacos, excepciones históricas que con su horror nos garantizan la no repetición. Pero si algo enseña la historia es que quienes idearon y llevaron a cabo esos terribles planes creían estar contribuyendo a conseguir un bien mayor, a acabar con un mal igualmente mayor.
1805. Edurne Portela
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