Gran parte de las desigualdades actuales no se explican por el esfuerzo, sino por circunstancias que escapan al control individual. La filosofía política inspirada en John Rawls las incluyó en dos grandes categorías; la lotería social (en qué clase social y territorio naces) y la lotería natural (nacer con una enfermedad crónica, mucha capacidad de concentración, control de los impulsos, habilidades cognitivas, etc.). (…) Nadie ha hecho nada para ganarse un talento nato (por ejemplo, para pintar) del mismo modo que nadie merece sufrir una enfermedad crónica que le impedirá realizar muchas actividades. Es decir, que mientras que el esfuerzo sí depende del individuo, los talentos y los defectos físicos son fruto de la suerte. Por tanto, si de verdad nos importa la igualdad de oportunidades, es necesario corregir las desventajas producidas tanto por la lotería social como por la lotería natural.
1731. Javier Carbonell
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