Yo he rechazado los honores, la Academia, no me veo con nadie, me veo con ustedes, pero esto ocurre raramente. Paso mis mañanas, mis noches, mis días como un gato sobre su radiador. Y, al cabo de un momento, al gato le falta la angustia. (…) La mirada de las academias o de los colegas nunca me ha interesado. Pero quizá en esto hay una forma de vanidad animal. Los animales son muy orgullosos, hay un orgullo animal al no necesitar el juicio de los demás.
1455. Pascal Quignard
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