El trastorno mental no secuestra por completo a quien lo sufre. El enfermo es más que su enfermedad, por eso me fastidia que utilicemos la palabra “loco” tan fácilmente, como si eso, la dolencia, hubiera hecho desaparecer al individuo. En cambio, no decimos de alguien que es un “canceroso”. Porque el cáncer no lo devora todo, y la enfermedad mental tampoco: siempre hay alguien ahí detrás que permanece con su temperamento y su talante.
1314. Rosa Montero
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