Ahora sabemos también que la dopamina aumenta cuando somos estimulados por toda clase de novedades, es decir, cuando ocurren cosas nuevas e inesperadas en nuestro entorno, lo que la neurociencia llama “error de predicción”. La novedad está casi siempre presente en la rica vida de los jóvenes, pero mucho menos en la muchas veces empobrecida vida de los mayores, a los que la debilidad, la pereza o la falta de apoyos familiares les refugia en el sedentarismo y el encierro. Es, por tanto, muy importante fomentar por todos los medios el que los mayores tengan una vida personal y social lo más rica y activa posible para que su cerebro libere dopamina y, con ella, aumente y mantenga en pie su motivación y sus deseos de seguir viviendo incluso en edades avanzadas.
1205. Ignacio Morgado Bernal
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