Di el paso a escribir por lo que lo hago todo: por envidia. Hay que encontrar el motor de la envidia, envidia de la mala, envidia como admiración absoluta, la de coger un libro y decir: “Quiero hacer esto. ¿Seré capaz de hacer esto?”. Me ha dado tanto la ficción, me ha salvado tanto la vida… Me ha ampliado el horizonte, la vida, la experiencia. Y poder pertenecer a esto, aportar un poquito, estar ahí, y con un ánimo de belleza, de hacer algo bonito y de sentirme orgullosa. Sí, es eso, sí, orgullosa y satisfecha. ¿Por qué escribo? Supongo que por vanidad, no lo sé. Supongo.
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