Uno se convierte en desertor cuando la vida le resulta muy dura. Tras el primer (episodio) grave, me internaron. Había arriesgado, no ya mi vida: la de los demás. (…) Es paradójico, pero encontré una profesión que podía convivir con mis delirios. (…) Un pintor un poco loco es admisible. ¿Se imagina que hubiera sido médico? Nadie hubiera confiado en mí. Estar loco permite jugar. La cuestión es con qué se juega. (…) Creo que todo lo que he conseguido en la vida ha sido gracias a mi fragilidad. Los problemas o te matan o te fortalecen.
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