Habría que diferenciar entre el perfeccionismo y el perfeccionismo paralizante. El primero está relacionado con la excelencia, la perseverancia, la atención al detalle, el compromiso y conlleva productividad y buenos resultados. Sin embargo, el perfeccionismo llevado a su extremo se convierte en paralizante, te puede provocar ansiedad, te hace posponer o procrastinar hasta que «te sientes preparado», entretenerte demasiado en detalles que pueden ser irrelevantes y que disminuyen la productividad en tu día a día y puede causar problemas con tus compañeros porque les hace perder tiempo y energía en esos detalles no tan importantes. Por eso es fundamental el autoconocimiento y darte cuenta de cuando tu perfeccionismo está pasándote factura.
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