La mayoría de los ingenieros –y de los humanos– tiende a pensar en las máquinas como ‘nuestras criaturas’, es decir, como ‘hijos’ tecnológicos. Sutskever y Hinton no. Hinton siempre ha pensado en las máquinas como nuestros padres potenciales: estarán por encima, pero lograremos que, pese a ello, ‘nos quieran’. El ejemplo de Hinton es que, igual que los bebés han desarrollado un llanto para evitar ser abandonados, nosotros desarrollaremos un código para evitar ser eliminados.
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