En el corazón de una auténtica banda hay una gran camaradería. Y, cuando esta desaparece, la musa suele irse con ella. Soy alguien con un desmedido deseo de compañía y, en particular, de colaboración. Aunque valoro mi tiempo a solas, mi inclinación ha sido siempre coger lo que he aprendido por mi cuenta y doblarlo o cuadruplicarlo en compañía. Sin la banda no puedo hacer la música que tengo en la cabeza. Sin mi pareja, no puedo ser el hombre que aspiro a ser. Triunfo solo cuando colaboro.
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