Tengo muchos amigos que han defendido el Brexit, y que descartan esa nostalgia imperial y pretenden convencerme de que todo el proyecto está relacionado con una reconquista de la libertad. Pero a mí me resulta bastante obvia esa nostalgia. Piensan: fuimos un imperio magnífico, y ahora solo somos parte de un club de 28 países. Incluso Luxemburgo puede vetar nuestras decisiones. Lo que no entienden es que la UE está llena de antiguos imperios decepcionados, pero la mayoría ha sido capaz de reconciliarse con su pasado. España perdió un imperio. Y Portugal. Y Holanda. Y Austria. El problema del Reino Unido es que nunca fue humillado, con lo que no llegó a entender que debes renunciar a cierta parte de tu marca nacional para contribuir a ese proyecto común.
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