Cuando, encontrándonos en el cine, las imágenes comienzan a salir distorsionadas, a nadie se le ocurre que el problema sea de la pantalla, que no es más que una sábana blanca, sino del proyector. Así, lo que llamamos realidad, es una proyección de lo que sucede en nuestras cabezas. (…) hablamos siempre de lo que nos ocurre en vez de hablar de lo que se nos ocurre.
3174. Juan José Millás
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