El factor número uno de la felicidad, según “El estudio de Harvard sobre el desarrollo de los adultos”, es tener buenas relaciones. Las personas con una conexión más íntima con la familia, los amigos y la comunidad son más felices y, además, gozan de mejor salud. (…) Es curioso observar que durante la adolescencia y primera juventud tendemos a cuidar mucho nuestra tribu de amistades íntimas. Esta puede ser una de las razones por las que contemplamos esa época con nostalgia. A medida que asumimos responsabilidades adultas, las amistades van quedando relegadas a un segundo o tercer plano. El trabajo y otros compromisos acaban adueñándose de todos los huecos, y entonces surge la excusa de que “no hay tiempo” para una actividad tan vital. (…) Quien no tiene tiempo para los amigos, no tiene tiempo para ser feliz.
1625. Francesc Miralles
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