Él era un hombre muy feo, su rostro cubierto de cicatrices. Pero si lo veías por un largo rato podías descubrir su belleza. La belleza la tenía en sus ojos, en su estilo, y en su rabiosa soledad.
932. Charles Bukowski
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Él era un hombre muy feo, su rostro cubierto de cicatrices. Pero si lo veías por un largo rato podías descubrir su belleza. La belleza la tenía en sus ojos, en su estilo, y en su rabiosa soledad.