Lo que diferencia al fútbol es el gol. En los demás deportes los puntos se suman sin parar, como quien cumple un trámite. En cambio el fútbol es fracaso todo el tiempo: es muy raro que uno de los equipos consiga su objetivo de meterla en el arco del otro. Sucede una, dos, tres veces en una hora y media. El fiasco prima. Sociedades más oscuras podrán haber asumido que así es la vida y que el fútbol serviría para recordarlo; en cambio nuestro optimismo nos hizo considerar el gol, ese bien tan escaso, como la gran aspiración, el premio raro, la explosión de gozo.


