En Hansa, Eno había producido ya algunos de los mejores discos que habíamos oído. Era pura arrogancia imaginar que pudiéramos crear algo a la altura de Low o Heroes, de David Bowie, u otras creaciones de Hansa como Lust for Life, de Iggy Pop, o The Firstborn Is Dead, de Nick Cave & The Bad Seeds. Pero un poco de arrogancia resulta esencial para el proceso creativo. La propia idea de que merezca la pena compartir tus ideas o tus sentimientos personales con cualquiera fuera de tu familia o amigos ya es una especie de arrogancia. La arrogancia es la puerta de salida y de entrada a la humillación que requiere el arte. No es muy distinta de la dudosa idea de que, cuando estás en aguas revueltas y no sabes qué hacer, acabarás aprendiendo a nadar. Otra idea absurda, pero cierta, de la que parece depender la creatividad.
873. Bono
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