(Lejos de confirmarse) la teoría platónica del artista como un ser poseído por los dioses, los poetas estarían amasados con un barro de baja calidad, propenso a los desequilibrios… y en su desvarío, unas veces les da por la escritura y otras por el recelo y la mezquindad rencorosa (…) La dependencia de los humores de ‘ese público al que tanto quiero y al que tanto debo’ favorece la fragilidad psíquica y, por ende, complica la consecución de la autonomía y la confianza en el propio quehacer que requiere la genuina actividad artística.
633. Félix Ovejero Lucas
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