El cristianismo necesita un telón para cubrir el apetito sexual, que es, como se sabe, un sacramento. Desde el momento que el cura echa la bendición a los casados, el espermatozoo se adecenta, deja de ser un golfo, y va con levita, corbata blanca y sombrero de copa a fecundar el óvulo de una manera respetable.
631. Pío Baroja
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