Tras la necesidad de hacerlo todo perfecto se esconde cierta inseguridad, falta de autoestima y miedo a la opinión y a las críticas de los demás, así como el hecho de querer demostrar todo el tiempo que son ‘capaces’ de todo. Las personas excesivamente perfeccionistas necesitan la aprobación y el reconocimiento de los otros para sentirse bien consigo mismas.
559. Rocío Núñez Rondón
0


