El pensamiento complejo que implica la filosofía inevitablemente te sitúa frente al mundo de otra manera. Y esa manera pasa por intentar buscar la verdad, aunque a lo mejor nunca llegues a ella. Schopenhauer distinguía entre “llevar razón” y “tener razón”. Estamos demasiado acostumbrados a que dé igual, pero no es lo mismo. (…) Vivimos en un mundo de “llevar la razón”, de aparentar que se tiene razón, aunque en el fondo no sea así. Por eso aceptamos todo como válido y hemos llegado al subjetivismo total de que la verdad depende de cada persona. E incluso ya ni eso, porque nos da igual la verdad. Eso está haciendo mucho daño. Porque una sociedad se basa en la confianza. Si rompemos eso, rompemos nuestras vinculaciones con los demás miembros de la sociedad y, por tanto, rompemos la sociedad. Y así nos estamos cargando la democracia.
493. Ana Isabel García
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