Saber reírse de la catástrofe e incluso del éxito –que, en el fondo, es solo otra forma de catástrofe- es una inmensa victoria. Saber reírse de todo y tener amigos con quien hacerlo es un gran triunfo en la vida. Puede que el mayor. Se lo digo muy en serio. Yo he conseguido reírme a carcajadas con mi madre a dos días de su muerte. Falleció cuando Hollande acababa de anunciar una reforma que aumentaba el derecho de sucesiones. Le dije: “Mamá, no te mueras todavía. Espera por lo menos a que no sea presidente, que así pagaremos menos. En su lecho de muerte, mi madre lloraba de risa. Y esa me pareció una gran victoria, porque la risa te da poder.
3206. Yasmina Reza
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