Los actores no dejan de ser niños que quieren jugar. Son gente sensible y creativa. Cuando les quitas todo el circo que llevan alrededor, son gente currante, encantadora. Normalmente, los más endiosados y más malajes son los que, sin ser estrellas, se han quedado a medias. Esos son los peores.
319. Paco Cabezas
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