Cuando Google o Meta han sacado un producto de inteligencia artificial al mercado, no se han preocupado por el daño que podía hacer esa inteligencia artificial. Se han preocupado cuando ha surgido ChatGPT porque lo ha sacado otra empresa que no es la suya. En esa petición hay muchos intereses contrapuestos y hay que ponerla un poco en cuarentena. La inteligencia artificial no debe parar, pero sí debe avanzar conforme a una regulación, a unas pautas, a una ética, para asegurar que está centrada en las personas y se usa para su beneficio.
2883. Alicia Troncoso
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