Por primera y única vez se sospecha, gracias a este libro, que Erasmo sufrió secretamente por su exceso de razón, su justicia, su cortesía, su equilibrio de humores. Y como siempre el artista produce del modo más seguro cuando convierte en materia artística algo que a él le falta, algo que anhela, también en este caso precisamente el hombre de la razón par excellence era llamado a componer el alegre himno de la locura y hacerles mofa de la manera más sabia a los adoradores de la pura sabiduría.
2726. Stefan Zweig
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