La mayoría de los políticos se han puesto anteojeras, se intenta convencer de que la creciente desigualdad o es inevitable o no tiene nada de malo. Se han alineado con una versión extremista del fundamentalismo de mercado. (…) nuestros sistemas impositivos están claramente sesgados en detrimento del trabajo humano. En Estados Unidos, el tipo impositivo medio sobre los ingresos del trabajo lleva mucho tiempo estable, en torno al 25 por ciento; sin embargo, la presión fiscal sobre las inversiones en máquinas y software ha bajado del 15 al 5 por ciento en 30 años. (…) Si convertimos a una gran parte de la población en irrelevante, nuestro futuro será distópico. Surgirá una sociedad completamente partida en dos. Tenemos que impedirlo.
2493. Daron Acemoglu
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