De los pocos peatones de la historia que leímos en su día la Constitución, la mayoría la hemos olvidado en defensa propia, pues garantiza derechos como el de la vivienda de los que el mercado abomina. Y a ver qué Constitución le gana un pulso al mercado. Asumido por tanto el hecho de que la Ley Fundamental es una ficción (todas lo son), ¿admitiría modificaciones que no afectaran a su línea argumental? Los únicos textos que no aceptan retoques son los sagrados, porque su autor es Dios, con el que no puedes negociar porque parece que no existe, pobre.
2435. Juan José Millás
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