En un artículo, aparte de desvelar su verdad más escondida, el escritor tiene que poner todos sus recursos y conocimientos, junto a unas décimas de fiebre (entusiasmo o enfado, rabia o nostalgia) que brinden al artículo su particular temperatura, su vibración intransferible; unas décimas que, cuando se contagian al lector, logran el milagro de la comunicación literaria.
2431. Juan Manuel de Prada
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