Hemos entrado en la sociedad del aprendizaje, que se rige por una ley absolutamente implacable: toda persona, toda organización, toda empresa o toda sociedad necesita, para sobrevivir, aprender al menos a la misma velocidad con la que cambia el entorno. Y si quiere progresar, a más velocidad. Y eso es implacable. Si aprendes a la velocidad que van las cosas, sobrevivirás; y si no, pues te quedarás marginado. Y se acabó.
2282. José Antonio Marina
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