Juan Ramón decía que prefería a Ortega hablando que escribiendo porque hablando no le daba tiempo a preparar la metáfora. La escritura debe parecer que habla. Resulta más espontánea, más viva. ‘Quien escribe como se habla llegará en lo porvenir más lejos que quien escribe como se escribe. Salvo en Cádiz, donde el talento es inagotable, la gente no va por ahí diciendo grandezas. Suena a paradoja, pero mi obsesión es trabajar la naturalidad, decía también Juan Ramón.
2218. Andrés Trapiello
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