Seré feliz cuando tenga pareja, seré feliz cuando pueda conseguir más independencia de mi pareja; seré feliz cuando tenga hijos, seré feliz cuando mis hijos crezcan y recupere mi vida; seré feliz cuando tenga trabajo, seré feliz cuando tenga menos trabajo. Sea como sea, siempre conseguimos fastidiarnos la realidad. Empequeñecerla, ensuciarla, llenarla de chirridos discordantes. De agujeros. La felicidad es una liebre artificial que nos lleva corriendo detrás de ella con la lengua fuera, y lo más estúpido es que somos nosotros mismos quienes le damos cuerda.
2212. Rosa Montero
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