Es importante recordar que la educación básica tiene tres objetivos: desarrollar las capacidades intelectuales, formar buenos ciudadanos, y prepararlos para el mundo laboral. La función de la inteligencia no es conocer, ni sentir, sino dirigir el comportamiento, es decir, tomar decisiones y actuar adecuadamente para favorecer la ‘pública felicidad’ que, a su vez, facilite la felicidad individual. No basta con fortalecer las capacidades cognitivas de la inteligencia. Hay que mejorar el uso de esas capacidades.
2066. José Antonio Marina
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