Es normal refugiarse en aquellas canciones que consideramos placenteras cuando nuestro cerebro se estaba desarrollando, como aquel tema que sonaba en el coche familiar cuando ibas de vacaciones y que asocias a un momento feliz. O aquella canción con la que conectaste en tu juventud porque estabas en un instante vital inolvidable. Lo que pasa realmente es que para muchos de nosotros es muy difícil reconstruir nuestro perfil de escucha.
1992. Susan Rogers
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